La Ley 13/1982, de 7 de Abril, de Integración Social de los minusválidos (LISMI), inspirada en los principios programáticos del art. 49 de la Constitución y con las declaraciones aprobadas por las Naciones Unidas en materia de deficiencia mental y minusvalía, supuso refundir en un solo texto la dispersa normativa existente sobre la integración laboral de las personas con discapacidad.

Un aspecto fundamental de la LISMI es la definición y regulación de los Centros Especiales de Empleo (CEE), definidos por el art. 42.1 como aquellos cuyo objetivo principal sea el de realizar un trabajo productivo, participando regularmente en las operaciones de mercado, y teniendo como finalidad el asegurar un empleo remunerado (generación y mantenimiento del empleo) y la prestación de servicios de ajuste personal y social que requieran sus trabajadores minusválidos, a la vez que sea un medio de integración del mayor número de minusválidos al régimen de trabajo normal u ordinario.

La definición de los CEE suponía, ciertamente, un reconocimiento al destacado papel del que ya por entonces protagonizaban los propios CEE, de cuyas primeras referencias legislativas data la Orden de 7 de Noviembre de 1968, sobre Centros Especiales de Empleo para trabajadores minusválidos, a la que seguiría el Decreto 2531/1970 de 22 de Agosto, luego desarrollada por la Orden de 12 de Enero de 1972.

Para acabar con esta breve pero necesaria referencia a la LISMI, su Disposición final 6ª, habilitó al Gobierno para que en el plazo de un año a partir de su entrada en vigor (20 de Mayo de 1982), aprobara las disposiciones reguladoras de trabajo de las personas con capacidad física, psíquica o sensorial disminuidas que presten servicios en los CEE, lo que no se materializaría hasta el 17 de Julio de 1985 con la promulgación del Real Decreto 1368/1985 por el que se regulaba la relación laboral de carácter especial de los trabajadores minusválidos que prestan sus servicios en los CEE.

Es incuestionable que los CEE han sido la herramienta principal para facilitar la inserción laboral de la población con discapacidad y, podríamos llegar a afirmar, que la única alternativa para las personas con una discapacidad severa. El crecimiento de los CEE (sean estos con o sin ánimo de lucro y estén o no vinculados a los movimientos asociativos) ha sido espectacular como también lo ha sido el número de puestos de trabajo  para personas con discapacidad que han creado y que demuestra la consecución de nuestro primer objetivo: hemos proporcionado una alternativa de empleo a quienes se ven excluidos del empleo ordinario.

Además, dentro de la estructura empresarial que existe actualmente en España, los CEE operan en un mercado abierto y han de encontrar su hueco a pesar de que esta tarea, en muchas ocasiones, se antoja onerosa y difícil;  han de generar valor  a sus clientes y han de ser sostenibles y rentables.

La diferencia respecto a lo que se ha denominado empresa ordinaria, radica en su claro compromiso con otro tipo de rentabilidad: la social.

La inclusión social y laboral de las personas con discapacidad es la razón de ser de un Centro Especial de Empleo, es su filosofía, es para lo que ha sido creado y si no fuese así, si no existe rentabilidad y responsabilidad social, no deberíamos estar hablando de un Centro Especial de Empleo.

El camino, no exento de dificultades, que ha recorrido Intgraf en sus casi 20 años de existencia, ha sido siempre el mismo, firme y convencido de su compromiso social y a la vez siempre dispuesto a crecer de forma ordenada, a especializarse y a mejorar su competitividad. Nos hemos demostrado a nosotros mismos y al resto de la sociedad que las personas con discapacidad pueden y tienen todo el derecho  a participar en proyectos laborales y que no somos el último eslabón del proceso productivo, sino que somos una empresa sólida, con un proyecto consolidado y sostenible.

Por último apuntar que  una de las obligaciones de las empresas es generar riqueza y puestos de trabajo, pero no la única, la empresa tiene que ser un referente social y debe representar valores éticos, sociales y solidarios. Intgraf combina ambos aspectos e interrelaciona su compromiso humano y empresarial, algo que se pone de manifiesto en nuestro quehacer diario.

cookies 128x128
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad en la página de política de privacidad y nuestra política de cookies en la página de política de cookies